De recuerdos, gente extraña y amigos dejados por el camino esta hecho el mundo, hoy te recuerdo a ti; tan rara y sin complejos, tan mujer y tan comprensiva...y también la mas autentica de mis "putas tristes"....
A ti, a quien ningún testigo de Jehová toca la puerta,
A ti, a quien ningún misionero bendice la cena,
A ti, a quien ningún Papa le enseñara como usar condones.
A ti, a quien señalan con el dedo por la calle, la misma en donde comulgan por el día banqueros, prestamistas, violadores y senadores. Y después...
A ti, a quien visitan por la noche.
A ti, a quien insultan por venderte frente a sus hijos, mientras estos son educados por la tele e internet.
A ti, a quien critican tu forma descarada de vestir con la intención de atraer clientes, mientras que sus hijas pasean semidesnudas las discotecas en busca de llamar la atención.
A ti, a quien sin conocerte llaman puta, y después, mujer valiente.
A ti, a quien rara vez buscan de verdad conocer.
Tú, que trabajas en la clandestinidad de la calle, que vences el calor y el frío, que trabajas con tu cuerpo no por hacerte rica, sino por no morir de pobre.
Tú, que eres atacada con toda la crueldad que lleva vivir al margen de la moralidad, marginada, repudiada y nunca escuchada.
Tú, trabajadora del sexo, mereces ser coronada como reina de las calles, princesa y consuelo de hombres.
Santoral del sábado: Bety, Lola, Margot, vírgenes perpetuas, reconstruidas, mártires provisorias llenas de gracia, manantiales de generosidad.
Das el placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables. No exiges ser amada, respetada, atendida, ni imitas a las esposas con los lloriqueos, las reconvenciones y los celos. No obligas a nadie a la despedida ni a la reconciliación; no chupas la sangre ni el tiempo; eres limpia de culpa; recibes en tu seno a los pecadores, escuchas las palabras y los sueños, sonríes y besas. Eres paciente, experta, atribulada, sabia, sin rencor.
No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, as asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados. Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho del que no tiene reposo.
Has educado tu boca y tus manos, tus músculos y tu piel, tus vísceras y tu alma. Sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.
Eres la libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie; no sometes a los recuerdos ni a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad.
En el lugar en que oficias a la verdad y a la belleza de la vida, ya sea el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza, eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan.
Oh puta amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono con hojas de yerba y me dispongo a aprender de tí todo el tiempo.